1. Inmejorable regreso de la zarzuela al teatro Colón de Buenos Aires.
La zarzuela es un género sustancialmente ligado a la historia musical de Buenos Aires desde 1845. “Doña Francisquita”, zarzuela llena de simpatía, vivacidad, increíble música y divertidos diálogos, ha hecho las delicias de todos los bonaerenses que han tenido la oportunidad de presenciarla. La estupenda escenografía y los trajes contribuyeron a hacer más grandioso el espectáculo. En lo que se refiere a los cantantes, hubo algunas maravillas: Plácido Domingo fue el protagonista insuperable y María Bayo no le fue a la zaga, segura en sus agudos y graciosa de gesto.
Buenos Aires, 20 de noviembre de 1996.
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2. Gran éxito de “Doña Francisquita” en Washington, DC.
De la mano de Plácido Domingo, “Doña Francisquita” ha supuesto la presentación de la zarzuela en EE.UU. El público ha reaccionado favorablemente a esta zarzuela llena de humor, simpatía y aroma español, aunque se ha quedado sorprendido por la presencia de diálogos, que no encajaron demasiado bien en sus expectativas. Posiblemente el público americano necesite algo más de tiempo para sentirse cómodo como espectador de zarzuelas.

La orquesta, dirigida por Miguel Roa, interpretó la música refinada, romántica y elegante, del compositor Amadeo Vives, con toda precisión y sensibilidad.
La actuación del elenco fue inmejorable y supo hacer frente a las exigencias vocales. La escenografía fue muy madrileña y los trajes deslumbraron por su gran colorido y originalidad.
Washington DC, 12 de enero,1998. |
3. “Doña Francisquita” en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.
La reposición de “Doña Francisquita” en el Teatro de la Zarzuela de Madrid ha supuesto un gran éxito de crítica y público. La música del maestro Vives, de gran belleza, cautivó al público y los ingeniosos diálogos hicieron las delicias de los amantes de la zarzuela. El elenco se caracterizó por su gran calidad. Ainhoa Arteta dio lo mejor de sí misma y se llevó una gran ovación. La escenografía estuvo magnífica, aunque quizá sea discutible su madrileñismo.

El vestuario, estupendo de colorido y diseño.
Su director, Emilio Sagi supo mover la escena con sabiduría y gracia.
Madrid, junio de 1998.

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