4º-5º



- Fomentar el gusto por la poesía.
- Reconocer la estructura métrica del romance.
- Distinguir tipos de palabras según el acento.
- Reconocer la sinalefa como licencia poética.
- Ampliar vocabulario.
- Expresar sentimientos a través de la escritura.
- Analizar las emociones de los personajes.



- Lectura, escritura, expresión oral, escrita y artística.
- Cómputo silábico.
- Identificación de rima.
- Dramatización.
- Memorizar y recitar un poema.



Gran grupo, parejas e individual.



Tres sesiones.



- Ficha 1, 2 y 3.
- Papel, lapiceros, colores, papel de dibujo, cartulina.



1. Introducción a los romances

El profesor explicará al grupo-clase tanto la estructura métrica del romance, como su origen en la tradición literaria española. Puede servirle de ayuda el texto que encabeza esta unidad.

2. Lectura del romance

Antes de iniciar la lectura del romance, el maestro debe alertar a los alumnos sobre las dificultades léxicas que van a encontrar en el texto. Para ello debe explicar que debido a que el romance se escribió hace muchos siglos, se van a encontrar con palabras y estructuras que no son comunes en el español contemporáneo. Habría que destacar principalmente la existencia de palabras obsoletas (ej. cuitado) y de amalgamas propias del lenguaje poético (ej. matómela). Una vez hecha esta aclaración, se procederá a hacer una primera lectura del texto. Para ayudar a los alumnos a familiarizarse con el nuevo vocabulario, pueden hacer el ejercicio 1 de la Ficha 1.
3. Medimos los versos

Antes de iniciar esta actividad, se hará un pequeño repaso de la clasificación de las palabras en español según el acento fonético (agudas: acento en la última sílaba, llanas: acento en la penúltima sílaba y esdrújulas: acento en la antepenúltima sílaba o sílabas anteriores). A continuación se revisará la estructura métrica del romance (serie de versos octosílabos con rima asonante en los versos pares).

Para medir un verso:

Se cuentan las sílabas del verso teniendo en cuenta lo siguiente:

a) si la última palabra es aguda, se añade una sílaba

"cuan-do-ha-ce-la-ca-lor" (7+1)


b) si la última palabra es esdrújula, se resta una sílaba

"el-bos-que-lle-no-de-pá-ja-ros" (9-1)


c) si la última palabra es llana, el cómputo no varía

"ver-de-que-te-quie-ro-ver-de" (8)


d) si la última sílaba de una palabra acaba en vocal no acentuada y la primera sílaba de la siguiente palabra comienza también por vocal no acentuada, las dos sílabas pueden computarse como una sola utilizando la licencia poética llamada sinalefa

"vien-do-que es-ta-ba-la-Rei-na" (8)


Las sílabas “que” y “es” se han unido en una sola sílaba, de este modo el verso tiene ocho sílabas. La sinalefa no es tan artificial como parece, se trata de un recurso que refleja la pronunciación normal en el discurso oral.
Después y siguiendo el modelo presentado en la Ficha 2, los estudiantes, por parejas, harán el cómputo silábico de cada verso (teniendo en cuenta las palabras agudas y las sinalefas).
     
De Par En Par
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