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Las revistas, supongo que como las personas, tienen momentos en su trayectoria en los que se dan condiciones que, analizadas con una perspectiva temporal suficiente, sirven para explicar los cambios que experimentan, y que les sirven para adaptarse con éxito a un entorno que demanda de constantes transformaciones a todos los que quieren pervivir en él.
Uno de esos momentos lo está viviendo, sin duda alguna, Materiales, publicación que despide a Carmen Moreno, su directora, y su alma (si es que las revistas, que yo creo que sí, gozan del privilegio de tener esa sugerente entidad que según el pensamiento de no pocos filósofos es la que nos hace humanos), desde su creación hasta justamente su número 23, y cuyas páginas son testigo lenguaraz del buen hacer de esta entrañable mujer y excepcional profesional, de la que todos guardamos un vivo recuerdo.
Es difícil glosar en las pocas líneas que permite esta PRESENTACIÓN las aportaciones de Carmen Moreno, no ya a Materiales, sino a la enseñanza de la lengua española en los EE.UU., y por ello renuncio a intentarlo, especialmente porque sé que los asiduos de esta Revista no precisan de ello, y me limito a dejar constancia en esta segunda página del hecho, y también de que han dejado de trabajar en los EE.UU. otras dos espléndidas asesoras, que acreditan como Carmen una larga y comprometida trayectoria profesional: Alicia Fusté y Victoria Abarca.
Al mismo tiempo que Materiales se tiñe de añoranza en las despedidas, se muestra esperanzada en la incorporación de nuevas personas a su Consejo de Redacción y a su Dirección; personas que, estoy seguro, traerán a sus páginas ideas y planteamientos alternativos, el primero de los cuales, presente en este número -bien es verdad que pensado por el anterior equipo-, creo que es preciso celebrar: el de abrir sus páginas a “otros” colaboradores, que sin duda alguna diversificarán los enfoques y los marcos de pensamiento desde los que esta ya veterana publicación analiza esa realidad tan viva que es el trabajo del profesor de lengua española en el aula.
El presente número, orquestado por la sugerente batuta de Núria Vidal, dedicado a ese espacio desde el punto de vista paisajístico, cultural y humano tan apasionante, el Mediterráneo español, presenta las maneras de lo que continuará siendo, tal vez de distinta forma, la nueva Materiales: un instrumento para ofrecer a quienes enseñan y aprenden español en los EE.UU. una selecta gama de actividades y recursos escolares diseñados con el ánimo de inspirar su trabajo docente y discente de cada día.
El curso 1997-98, se inicia, pues, con nuevos aires, no sólo en la Revista, sino también en la estructura, organización e integrantes de la Consejería de Educación y Ciencia. El motor de estos nuevos aires, han sido, sin duda alguna, los Acuerdos de Cooperación en materia educativa que se han firmado, o renovado, en el último año entre el Ministerio de Educación y Cultura de España y los Departamentos de Educación de California, Connecticut, Chicago, Dade County, Fairfax County, Florida, Georgia, Montgomery County, Nuevo Méjico, Tejas, y, muy pronto, otros estados y condados de este país, y cuya consecuencia inmediata más visible ha sido la incorporación de asesores lingüísticos de la Consejería a Atlanta (María Luz Andrés), Austin (Manuel Ruiz), Sacramento (Miguel Ángel Gil), Chicago (Gumersindo Quevedo), Hartford (Carmen Rodríguez), Los Ángeles (Consuelo Fernández) y Santa Fe (Ángeles Munuera). A todos ellos les damos la bienvenida y les deseamos éxito en el desempeño de sus responsabilidades.
Gonzalo Gómez Dacal
Consejero de Educación y Ciencia
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