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6. Contamos cuentos

Durante varios días fijaremos un tiempo para que los niños trabajen en su introducción y cuenten sus cuentos a sus compañeros. Después de cada narración, la audiencia puede responder al relato por medio de un dibujo o escribir sobre su parte favorita (explicando lo que más les gustó de la historia y ofreciendo sugerencias para mejorarla).


El granjero y la tejedora (Japón)
Hace muchos, muchos años en Japón, vivía un granjero que trabajaba en sus campos de la salida a la puesta del sol.
Una mañana vió a una sepiente que quería atacar a una araña. El granjero ahuyentó a la serpiente con su hazadón y salvó a la araña.
A la mañana siguiente, el granjero oyó una preciosa melodía. Al mirar por la ventana, vió a una hermosa joven con largo cabello negro y un kimomo de brillantes colores. La joven le dijo: " Granjero, he venido a tejer para tí. Déjame quedarme y te tejeré todos los días". El granjero se puso muy contento, la llevó a la habitación donde estaba el telar y se fué al campo.
Cuando el sol se puso, el granjero corrió a su casa y llamó a la puerta del telar. "Puedes entrar." Dijo la joven y le mostró su trabajo. ¡Qué sorpresa! Había hecho suficiente tela como para fabricar muchos kimonos.
El granjero preguntó: "¿Cómo has podido tejer tanto?"
"Nunca debes hacerme preguntas y jamás debes verme tejer o me tendré que ir." El granjero asintió rápidamente.
Cada día, el granjero trabajaba en los campos y la tejedora tejía en la casa. El granjero vendía las telas y su fortuna iba aumentando rápidamente. El granjero estaba muy, muy feliz.
Un día el granjero se olvidó su almuerzo en casa así que tuvo que volver a buscarlo. Al pasar junto a la ventana de la habitación de la tejedora, el granjero no pudo resistir la tentación de mirar. ¡No podía creer lo que estaba viendo! En lugar de una hermosa joven, vió una araña teje que te tejerás. Se dió cuenta que era la misma araña que él había salvado de la serpiente, transformada ahora en una hermosa joven que tejía para él. Pensando en todo esto, el granjero se volvió a trabajar a los campos sin decir nada. Cuando se puso el sol esa tarde, el granjero volvió a su casa y, como cada día, llamó a la puerta de la tejedora. Sin embargo, esta vez no recibió respuesta. Entonces el granjero recordó la promesa que le había hecho a la joven: que nunca iba a mirarla tejiendo.
Angustiado, el granjero abrió la puerta con cuidado. Junto al telar podía ver la tela que la araña había tejido ese día, pero no había ni rastro de la joven.
(Gesto con los brazos, indicando la salida y la puesta del sol)
(Sonido siseante, movimento ondulante)
(Adivinanza)

(Mano tras tu oreja)

(Cada vez que ella habla, junta las manos y habla con voz más suave)

(Adivinanza)

(Mover el puño cerrado como para llamar)

(Emoción)

(Sorprendido)


(Movimiento de asentir con la cabeza)

(Adivinanza)

(Gesto de felicidad)


(Tócate la frente como si te acordaras de algo)


(Expresión de sorpresa)


(Adivinanza)


(Gesto pensativo)


(Gesto con el puño)

(Mano tras tu oreja)


(Susto)
(Abrir con cautela)
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